Luis Barolo – Francisco Piccaluga

 

Parte I

En el año 1890, bajo la presidencia del Dr. Juárez Celman, llega al país, el industrial italiano Luigi Barolo, que trae e instala, la primera tejeduría de punto de la Argentina. Justamente ése año se crea la primera Central Sindical del país. Años más tarde, en 1897, monta una hilandería de lana peinada que era la única en el país, en ese momento.
Con el trascurso del tiempo, esta hilandería se fue ampliando y aumentando su producción, que además de abastecer a su tejeduría, le permitía comercializar hilados. Entre los años 1901 y 1903, se crean dos centrales sindicales, rivales entre sí, que comienzan a provocar huelgas y manifestaciones, influyendo en el desarrollo incipiente de la industria nacional. En 1906, junto con otros socios, entre ellos Francisco Piccaluga y dado que todo el algodón, utilizado era importado, Luis Barolo, pone en marcha, La Hilandería Argentina de Algondón S.A. con una capacidad de 12.000 husos. Hasta 1910 (Centenario de la Patria) esta hilandería funcionó bien, a pesar de la competencia de los hilados importados, ya que en aquellos años no había protección aduanera, así con ciertas dificultades, se llega hasta el año 1912, donde finalmente debe cerrar la empresa. En ese momento, Luis Barolo, continuaba con su hilandería de lana, la que sigue ampliando con el agregado de un sector de tejeduría plana. Luego compra parte de sus socios, de la hilandería de algodón, la reabre, pero con una producción menor., y nuevamente el destino le juega en contra. El estallido de la primera Guerra Mundial, en 1914, provoca la dificultad de conseguir, tanto el algodón importado, como el nacional, lo que lo lleva nuevamente a suspender la producción. Esta situación, hace que dedique todos sus esfuerzos para dar impulso a la producción lanera y para ese fin se asocia con Francisco Piccaluga, formando una nueva sociedad, que se llamó Luis Barolo-Francisco Piccaluga y Cía.

 

   

Independientemente a sus funciones empresariales, Luis Barolo trae un sueño de su Italia natal, que es como representar arquitectónicamente el libro de La Divina Comedia de Dante Alighieri; que lo había maravillado en su juventud, y deseaba hacerle un reconocimiento. La nueva sociedad que había formado y debido a la guerra, le obliga a un nuevo desarrollo industrial, especialmente a fabricar parte de la maquinaria, que la empresa necesitaba especialmente, en los rubros lavaderos e hilandería.
El impedimento que antes le había jugado en contra, ahora se ponía a favor, ya que al no poder comprar equipos en el extranjero, lo obliga a armar un taller suficientemente equipado, y poder llevar adelante ese desafío. De esa forma construye los lavaderos de lana, llamados “Leviathanes” de 5 barcas de lavado con un total de 35 mts. de largo cada uno que hacían una producción de lavado de lana sucia, que inicialmente fue de 2000 kg diarios, llegando luego de sus años a 4000 kg diarios, entre los dos lavaderos.
Gran parte del personal de supervisión y jefes eran traídos de Italia de la empresa Marzotto, una de las laneras más grandes del mundo, que comenzó en 1836 en Valdagno-Vicenza (Italia) y que continua todavía. Además, la empresa, en su taller fabricó pasajes de preparación, peinadoras, lisosas y otras máquinas de hilandería, incrementando así su producción. En 1918, Luis Barolo retoma su sueño de la Divina Comedia y contrata al arquitecto italiano Mario Palanti para construí un edificio donde cada piso representaría cada uno de los capítulos del libro. El infierno, el purgatorio, el paraíso y el mausoleo de Dante Alighieri.


 


Parte II

Con la idea de traer sus restos, cosa que le fue negada por el gobierno italiano. Finalmente el famoso Palacio Barolo, de estilo neogótico, en su momento, el más alto de Sudamérica, fue inaugurado en 1923 pero Luis Barolo, que tanto lo había soñado, no alcanza a verlo terminado porque fallece en 1922 o sea un año antes. Cosas del destino… Posteriormente, se construye una réplica un poco más pequeña en Montevideo llamado Palacio Salvo.
Desde la cúpula del Palacio Barolo, en 1923, por medio de luces, se informó del resultado de la pelea Dempsey-Firpo en los EEUU, ya que todavía no había radio. Aquí la historia de la empresa pega un vuelco, ya que debido a este lamentable fallecimiento, su socio, adquiere a la viuda de Barolo, la empresa, que entonces pasa a llamarse Francisco Piccaluga y Cía.

   

Es importante destacar, que el sector de tejidos de punto, en ese entonces producía tejidos de jersey, interlock, morley, friza, ribb, cuellos, etc.etc. y con ellos se confeccionaban el algodón, remeras, ropa deportiva, fueron muy famosos los rompevientos azules con sus pantalones para gimnasia. Con el hilado de lana, se hacia ropa interior (con lana color crudo y puntitos multicolores, camisetas mangas largas y calzoncillos largos, que fueron un clásico de la época.  Ya en 1933 había en el país, 30 fábricas laneras, 27 eran verticales y ocupaban a 15.000 trabajadores.


Entre Francisco Piccaluga y Cía. y su máximo competidor Campomar, ocupaban 3000 operarios cada una, el resto no pasaban de los 100. Alrededor de 1940, Piccaluga, pasa a producir telas para casimires, tipo sarga, gabardina, franela, el famoso tropical de tres cabos. Además era proveedora de paños militares para la marina y la policía, muy famoso también el “Francia policía montada”. En cardado se hacían panchitos y paños dama.


En el sector tejidos de punto, había varias máquinas “mallosas”, con las que se hacían tejidos calados (mañanitas) También contaba con treinta telares Jacquard para los tejidos con dibujo que producían, mantas, echarpes, ponchos, etc. Para ese entonces, la producción total, era de 100.000 kg mensuales, todo un record para la época.
La Unión Obrera Textil (Hoy Asociación Obrera Textil) contaba entre sus asociados una gran cantidad de extranjeros, de ideología socialista y también comunistas, que gran cantidad de ellos eran operarios de la fábrica Piccaluga. La industria textil en 1943, tenía 103.000 trabajadores, estaba entre las tres primeras del país. El sector de tintorería que se encontraba en la manzana comprendida entre Suarez (entrada) Patricios, Olavarria y Hernandarias, justo enfrente a la fábrica Alpargatas en el barrio de Barracas. Comentario aparte: era ver a la salida del 1er turno de trabajo tanto de Piccaluga como de Alpargatas, al personal de ambas fábricas, Barracas y La Boca eran una fiesta, todo alegría, que lindo recuerdo… Yo estuve allí.


El sector húmedo comenzaba tratando a los tejidos de lana, en 3 bateas (molinetes) de lavado y después eran fijados en pottings. Luego en la tintorería se hacía el teñido en Molinetes de 100 a 150 kg. De capacidad cada uno, todos construídos en madera de viraró. También había dos barcas de teñido en tops, de tubos. Además de centrífugas y lisosa para tops. Como también secaderos y decatizadoras. Piccaluga, construye un predio para ser usado como club, para el personal que posteriormente, pasa a ser manejado por el sindicato, con varios problemas. En el acabado, los casimires, pasaban por el sector zurcido, que contaba con 80 zurcidoras expertas y luego se les daba el planchado final. Eran las que más ganaban. En esa época fallece Don Francisco Piccaluga, y le suceden sus cinco hijos (un varón y cuatro mujeres) Se llega así al comienzo del peronismo con grandes problemas

 

 

 

 

// Nota realizada por el Ing. Domingo Perre